'La paradoja de Antares' entre la muerte humana y la vida extraterrestre
El primer largometraje de Luis Tinoco plantea el dilema entre la muerte de un ser querido y un hallazgo crucial para la humanidad
Crítica de 'La paradoja de Antares': La voz extraterrestre y la voz del padre

La vida fuera del planeta Tierra es una de las grandes incógnitas que no ha sido resuelta. Lo mismo le ocurre a la muerte, un misterio y una puerta por la que todo hombre debe entrar, aunque tampoco se conoce a dónde lleva y si hay vida después de ella. La vida extraterrestre y la pérdida de un ser querido son dos temas que Luis Tinoco ha querido abordar en su película 'La paradoja de Antares' estrenada ya en cines.
Esta película es el dilema al que se enfrenta Alex, una joven investigadora y radioastrónoma española que reconoce una señal de vida en otra galaxia y que al mismo tiempo experimenta la pérdida de un ser querido y un enfrentamiento familiar. Su director, Luis Tinoco, se adentra en la fragilidad humana y en los dilemas a los que se puede enfrentar cualquier ser humano en algún momento de su vida. «Es una película de pro-ciencia, pero al mismo tiempo toca la parte más humana. Incluso tampoco te pretende aleccionar sobre la decisión que toma Álex. Te lleva a empatizar», asegura su director. El argumento va desde lo más científico, como es el posible hallazgo de una señal en Antares, a lo más íntimo, como es la pérdida de un ser querido. «Te habla del ninguneo de la profesión al mismo tiempo que de las relaciones familiares, también sobre la felicidad o los extraterrestres», añade Tinoco. La película, asegura su protagonista, habla sobre cómo tiene que ser una persona para ser feliz.
«Yo soy pesimista. Yo soy el cenizo, y creo que la gente que ve lo mal que está todo no puede ser feliz plenamente», asegura Tinoco. Las personas que no se preguntan sobre la verdad del universo, o quién es uno mismo suele ser más feliz que el científico que va perder a un ser querido, pero prefiere ser testigo de la respuesta, como su protagonista. «La taza que lleva la protagonista describe que la felicidad es la ignorancia de la verdad. Creo que la gente que pone su cerebro en las cosa malas de la realidad es menos feliz», añade.
La película está repleta de señales y significados científicos. Cuando la protagonista se prepara el café, el espectador puede confundir la espuma con una galaxia perdida. «Creo que la entrevista de Álex con el youtuber es una emisión que a cualquier espectador le puede interesar aunque no tenga ni idea. Al final, te explica que la NASA asegura que como mínimo cada estrella tiene un planeta. Necesitaba dos minutos para explicar todo esto y creo que lo hemos conseguido», asegura el director. Para recoger todos estos datos, el equipo directivo tuvo que documentarse durante mucho tiempo. «Contacté con los cinco mejores radioastrónomos de España. Hice una videollamada de siete horas con todas las preguntas que tenía y nos explicaron cómo es su trabajo y también les planteamos los mismos dilemas a los que se enfrenta la protagonista·, añade. La entrevista que más sorprendió a Tinoco fue la de Javier Alcolea, un hombre de 65 años que fue director del Observatorio Nacional de Radioastronomía de Madrid. «Es un coco y fue quien nos ayudó a comprender los datos y crear un guion con los tecnicismos necesarios para ser realistas, afirma Tinoco.
Un complejo dilema y un gran reto
El rodaje se desarrolló en un espacio muy pequeño: su laboratorio. En realidad era el despacho de Tinoco. «Fue fácil rodar allí, sentía que realmente era mi casa, como en la película, porque pasaba doce horas grabando», asegura Andrea Trepat, la protagonista de la película. Tinoco tuvo el despacho como set de rodaje durante un año entre los ensayos, el rodaje y las pruebas con la cámara. «Se puede decir que la película es un trabajo de orfebrería. He estado meses haciendo pruebas, intentando maximizar recursos, comparar objetivos…», añade Tinoco.
Para la actriz, este papel fue un reto: «Lo más complicado fue conseguir que la gente viajara conmigo», asegura la actriz. Su personaje toma muchas decisiones y cambia de opinión a lo largo de la película y conseguir la coherencia necesaria para este tipo de cambios no fue tarea sencilla. «Quise que la gente no se saliera de la historia y se cuestionara las decisiones que Álex va tomando. Tuve que frenar en alguna ocasión las reacciones que tenía cuando conseguía algún hallazgo, aunque el final es verdaderamente un volcán», asegura la actriz.
El dilema que experimenta Alex en la película es una situación a la que se enfrenta mucha gente, al menos eso cree Andrea Trepat. «Siento que es fácil empatizar con ella o con la hermana o con el becario que aparecen. La conciliación es algo que experimentamos la mayoría, aunque creo que la película la muestra desde otro punto de vista». «Creo que es realmente original, no he visto nada parecido. El cine español que también es muy de drama social, la ciencia ficción apenas se toca. Creo que puede sorprender por ahí, porque es diferente y te atrapa más de lo que parece», asegura Tinoco.
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